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Los avances en el proceso de vacunación alrededor del mundo han sido inconsistentes en algunos países, donde se lucha por conseguir dosis. Esta situación ha alentado a algunas personas a adquirir la vacuna a través del mercado negro en internet, sin embargo, navegar por la llamada dark web implica un doble riesgo a la salud y a la integridad digital de los usuarios. De acuerdo con Oded Vanunu, jefe de investigación de vulnerabilidades de producto en la firma de ciberseguridad Check Point, las ofertas de vacunas en la dark web comenzaron en octubre de 2020, periodo en el que se comercializaban principalmente las de Sinovac y Sputnik V, sin embargo, en el mes de diciembre detectaron un “boom”, pues fue la fecha en que se aprobó la aplicación de las vacunas desarrolladas por Pfizer y Moderna. A partir de entonces, explica el especialista, los precios pasaron de 250 dólares por cada una de las dosis a un rango entre los 500 y 1,000 dólares. Los envíos, por su parte, eran hacia Estados Unidos, México y otros países de Latinoamérica, así como España, Alemania, Francia y Rusia, entre otras.

Para Roberto Martínez, analista senior de seguridad en Kaspersky, la dark web es un espacio ideal para comercializar este tipo de productos, pues dotan a los usuarios de una capa más gruesa de anonimidad y privacidad que los medios convencionales, lo cual les resulta muy conveniente para llevar a cabo actividades ilícitas. Además del uso de la dark web, comenta Vanunu, los vendedores de vacunas también respaldan su comunicación a través servicios de mensajería instantánea cifradas, con el fin de ser menos rastreables e incluso solicitan a los compradores realizar los pagos por medio de Bitcoin. En este sentido, Liad Mizrachi, parte del equipo de investigación de Check Point, detalla que la dinámica es práctimante la misma que la de otros mercados negros, como el de pasaportes, armas o drogas, asuntos que eran los más recurrentes dentro de la plataforma antes de la pandemia. Para los especialistas y autoridades sanitarias, esta clase de publicaciones es un tema preocupante, debido a que no existe una manera de verificar la legitimidad de las vacunas o su manejo y almacenamiento, el cual, si es indebido, provocaría que las dosis fueran inservibles.

Otro elemento que hace levantar las sospechas de si en verdad se trata de vacunas reales es que las cadenas de suministro no han cubierto la demanda de algunos gobiernos en tiempo y, por lo tanto, es difícil pensar que alguien más tenga acceso a ellas. Ante este panorama, comenta Vanunu, la recomendación más útil es “no comprar ninguna vacuna si no es a través de canales oficiales”, pues ni los gobiernos o las farmacéuticas las están vendiendo a la población en general. “Es probable que todas sean falsas o no garantizan el nivel de autenticidad adecuado, lo cual es muy riesgoso”, puntualiza. Cabe destacar que las vacunas no son los únicos productos polémicos que se venden en torno a COVID-19, pues los investigadores detectaron la comercialización de pasaportes de vacunación falsos, buscados por personas que necesitan viajar a otro país o comenzar un nuevo trabajo, entre otras actividades. Asimismo, hallaron anuncios en donde se vendían pruebas negativas para viajeros en el extranjero. En algunos de ellos incluso ofrecían promociones sobre cómo obtener una tercera prueba de manera gratuita en la compra de dos pruebas negativas, pues en muchos países se solicita este documento para poder ingresar.

Tanto Vanunu como Mizrachi describen esta problemática como una pandemia digital derivada de la emergencia sanitaria y caracterizada por una serie de actores que buscan sacar provecho de las necesidades de la gente y, como consecuencia, también afecta en otros frentes, como el de la ciberseguridad. En este sentido, Martínez aconseja no ingresar a la dark web a buscar este tipo de productos, ya que de hacerlo de manera inadecuada, los usuarios también pueden poner en riesgo su información privada y convertirse en un blanco vulnerable de ataques informáticos o estafas a partir de los sitios que visita. “A los sitios ilegales no es sencillo entrar, muchas veces se requieren invitaciones y muchos de estos detectan vulnerabilidades en tu equipo al entrar para infectarlo. Esto es un riesgo grande, porque gente con habilidades técnicas desarrolladas puede acceder a tu información”, destaca Martínez. Por otra parte, señala que a estos portales también entran autoridades de seguridad, con el fin de detectar actividades ilícitas, por lo que al navegar en ellas el usuario se convierte en un actor sospechoso. A pesar de los riesgos que este mercado puede suponer para la población, los especialistas prevén que continúe creciendo y la única posibilidad de que se llegue a un final es que haya avances significativos en los procesos de vacunación a nivel mundial.

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Por admin

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