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(Expansión) – En días pasados se conmemoraron los 14 años de la promulgación de la ley general de acceso de las mujeres a una vida libre de violencia, un nombre desafortunado desde mi punto de vista, porque las mujeres no deberíamos de acceder, sino que se nos garantice una vida libre de violencia. Entendamos que el simple hecho de que las y los legisladores hayan reconocido que ser mujer en México nos vulnera ante este fenómeno, no garantiza una vida libre de violencia, sino todo lo contrario. Las mujeres vivimos en este país, en el que impera la violencia y discriminación, por lo que, la obligación de las autoridades es encontrar una forma en la que se pueda “acceder” a lo que debiera ser la norma.

Este aniversario se da en medio de una de las mayores crisis de violencia hacia las mujeres que ha sufrido nuestro país. En una época donde son asesinadas 10 mujeres al día, por el simple hecho de ser mujeres, en el que la violencia intrafamiliar ha llegado a números increíbles e insostenibles. Es una era en la que miles de mujeres han tenido que renunciar a sus carreras profesionales o asumir triples o cuádruples cargas de trabajo durante la pandemia, haciéndose cargo de sus empleos remunerados, de las labores del hogar, el cuidado de hijas, hijos, familiares y de la enseñanza de nuestras niñas, niños y jóvenes. Son tiempos donde las niñas han tenido que abandonar la escuela para apoyar a sus madres en los trabajos de cuidado de hermanos y familiares. Vivimos con un gobierno que desacredita los movimientos feministas, los movimientos de miles de madres, hermanas, tías y amigas que buscan a otras tantas mujeres desaparecidas. Sin ir más lejos, tenemos el lamentable caso de Mariana Dávalos Sánchez, estudiante de medicina que estaba realizando su servicio social en la clínica Nueva Palestina en Ocosingo, Chiapas. Mariana de 24 años denunció una agresión sexual ante la Fiscalía de Chiapas y autoridades de la Secretaría de Salud del estado. Habló con personal de la clínica e incluso buscó a autoridades de la universidad. ¡Y nadie hizo nada!

#QuéPasóCon… la violencia hacia las mujeres en la contingencia?

Apareció muerta en su habitación y las autoridades no sólo no hicieron nada, sino que aceleraron la incineración de su cuerpo. La Secretaria de Gobernación declaró sentirse indignada, dijo que la muerte de Mariana será un antes y un después. Espero, en lo personal y en nombre de millones de mujeres, que así sea. Mariana y cientos de víctimas de feminicidio no debieron morir. Han pasado 14 años y no hemos logrado políticas públicas que verdaderamente den ese “acceso” a una vida libre de violencia para millones de niñas y mujeres mexicanas. En 14 años no sólo no hemos avanzado, de hecho, estamos peor. ¿Cuántas más deben sufrir esta violencia? ¿Cuántas más tienen que desaparecer antes de que las autoridades generen leyes, políticas públicas y una verdadera justicia para las mujeres? Nota del editor: Jimena Cándano estudió la licenciatura de Derecho en la Universidad Iberoamericana. Obtuvo el grado de Maestría en Administración Pública con enfoque en Desarrollo Comunitario y Transformación Social en la Universidad de Nueva York. Actualmente es la Directora Ejecutiva de la Fundación Reintegra. Síguela en Twitter y en LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente a la autora. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

]]> Fuente: Expansión

Por admin

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