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(Expansión) – Habiendo pasado las elecciones, no debemos confundir los avances del partido oficialista en diversos estados y Congresos estatales, con la pérdida de la mayoría calificada de la coalición Morena-PT-PVEM y los nuevos curules obtenidos por el bloque opositor. Asimismo, la señal en la Ciudad de México es importante. Todo eso es producto de la democracia y de un gran trabajo del Instituto Nacional Electoral (INE). El efecto de ello pareciera que se ha materializado en eventos ocurridos en días recientes.

Por un lado, se anunció el relevo en la Secretaría de Hacienda, colocando a un Doctor en Economía (Cambridge, Inglaterra) muy cercano al presidente. Sin ser experto en el tema, entiendo que es una persona ortodoxa que, si bien no tiene experiencia en el sector público, está perfectamente sensibilizado del mundo empresarial, tanto nacional como transnacional –algo de lo que precisamente algunos funcionarios públicos carecen en absoluto–; además, entiendo que no vendrá a recibir órdenes. En segundo lugar, me llaman fuertemente la atención cuatro cosas: primero, la invitación a la iniciativa privada a invertir en México, incluyendo a Claudio X. González ( ouch para los radicales); segundo, el anuncio de una contrarreforma energética fundada en buscar la fortaleza de la Comisión Federal de Electricidad (CFE); tercero, la extraña exclusión de Petróleos Mexicanos (Pemex) como fundamento de dicha contrarreforma; y cuarto, el continuo uso de dogmatismo que tanto y tanto hemos hablado anteriormente. Se vuelven a confirmar nuestras tesis previas sobre el “ dogmatismo ad nauseam ” en el sector. Una por una. A ver. El presidente tiene todo el derecho de enviar una propuesta de reforma a la Constitución Política, como tiene el nuevo Legislativo todo el derecho de analizarla con seriedad, pudiéndole cambiar “hasta las comas » (¡oh, novedad, viva la democracia!), si así lo decide el bloque opositor. Pero decir textualmente que “ no puede ser interés personal o de grupo, por legítimo que sea, por encima del interés del pueblo y de la nación » es populismo bananero. Seamos serios. ¿La nación es sinónimo de CFE? ¿La legitimidad se basa en la Constitución o el interés de una empresa pública por más importante que esta sea? Un grupo con derechos legítimos reconocidos en la propia Constitución vigente, ¿queda indefenso ante el uso dogmático de la palabra «pueblo»? ¿Estas son políticas públicas que benefician a todos (todos) los gobernados o políticas estatales provenientes de una ideología política de partido? Con las amenazas de que “ se verá quién está del lado del pueblo y quién tiene intereses privados ”, me pregunto, ¿a qué pueblo se refiere, al que votó en Nuevo León o el que votó en Sonora, el que votó en Alcaldía Benito Juárez o el que votó en Alcaldía Milpa Alta? Es decir, ¿“ su ” pueblo o todo el pueblo como elemento integrante del Estado?

Este ejercicio de contrarreforma, al no incluir a Pemex, suena más a un ejercicio de amenaza y lealtades, pero de peligrosa confección. Nuevamente, o estás conmigo (y “ mi pueblo ”) o estás contra mí (aunque seas parte del pueblo gobernado, este elemento esencial del Estado). En todo caso, recordemos que una contrarreforma dando prioridad a las empresas del Estado está prohibida por los tratados internacionales, estos como ley suprema de la nación conforme al Artículo 133 Constitucional. Por otro lado, la cordial invitación a la iniciativa privada a invertir parece también un producto de la elección y del nombramiento de Rogelio Ramírez de la O y el propio Ejecutivo reconoció expresamente que “ se reafirmó el deseo, la voluntad de trabajar juntos, de promover la inversión privada que es fundamental, no se puede desarrollar el país solo con inversión pública, se quiere la privada ”. Dirían en mi pueblo “¿ no que no tronabas pistolita ?”. Más aún, curioso que no se menciona a Pemex en dicha reforma. ¿Entendieron también en hidrocarburos por fin que Pemex es mejor y más fuerte con colaboración público privada? ¿Esto es efecto directo del nombramiento de Ramírez de la O? Se había escuchado en columnas ya desde el 2020 que, para aceptar el puesto, Ramírez de la O requería cambios en visión del sector energético y probablemente del impresentable gabinete sectorial. Al tiempo. Pero veamos, aún habiendo reforma, el ala radical tendrá que serenarse, pues ésta no destruiría ni desaparece la reforma del 2013, simplemente porque existe el principio de no retroactividad en la propia Constitución. En todo caso aplica desde el día de su publicación en adelante, debiendo respetar todos los proyectos que bajo la reforma del 2013 operan en México. No hacerlo vuelve a ser inconstitucional y materia de defensa bajo tratados internacionales. Al tiempo. Y hablado de tiempo, mi conclusión de todo lo anterior es que perdimos ya tres años como nación (sí, la que incluye a todo el pueblo, no solo al “ suyo ”), pero si sigue dividiendo con dogmatismo populista, perderemos el sexenio y más allá. Nota del editor: Claudio Rodríguez-Galán es abogado experto con más de 20 años en el sector eléctrico y energético en México. Licenciado, Maestro y Doctorando en Derecho. Reconocido como uno de los 100 Líderes del Sector Energético en México. Síguelo en LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

]]> Fuente: Expansión

Por admin

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