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(Expansión) – Este inicio de año y tras estar viviendo aún los efectos inéditos de la pandemia, nos invita a reflexionar y a hacer revisión de nuestras estrategias de negocio para seguir adelante. Hemos vivido en carne propia cómo la tecnología ha sido una gran aliada para responder con la inmediatez que exigen los nuevos tiempos, sin embargo, la continuidad de muchos negocios no habría sido posible sin la resiliencia mostrada por miles de colaboradores para adaptarse permanentemente a las demandas de un mundo en continuo cambio que ya no volverá a ser el mismo.

Tecnología y trabajo a distancia causantes de estrés

Por ello, uno de los puntos estratégicos en los que debemos poner especial atención este año es en fortalecer nuestra cultura organizacional y adaptar nuestra visión y misión a un entorno que demanda nuevas exigencias centradas en cuidar el bienestar de nuestros colaboradores. El contexto actual plantea grandes retos para nuestros trabajadores afectados por situaciones generadoras de estrés que sea han acrecentado y muy probablemente se irán incrementando en el tiempo. Por ello, nuestro deber es tratar de minimizar las preocupaciones inusuales generado por el temor a morir, a enfermarse, a perder el trabajo, a no poder atender sus compromisos financieros, pero también el generado por el uso excesivo de la tecnología que les impide “desconectarse” en un mundo que obliga, por salud, al distanciamiento físico. Los líderes y quienes ocupan cargos en áreas de recursos humanos tienen un desafío muy importante en tiempos de pandemia y a futuro. Mantener un alto nivel de compromiso y satisfacción de su equipo, buscando reducir los niveles de estrés, que tienden a aumentar cada día más como efecto del cambio en la dinámica laboral y de la incertidumbre. Uno de los generadores de estrés es el derivado por la modalidad del trabajo a distancia que, si bien ha probado ser una alternativa eficaz para muchas empresas y muy probablemente prevalecerá, también ha agregado más horas a la jornada laboral, creando agotamiento y fatiga, al mismo tiempo hizo evidente la preocupación que enfrentan muchos colaboradores al estar o tener que estar todo el día conectados, muchas veces, incluso, los fines de semana. Así, tras la pandemia, el uso excesivo de la tecnología agravó el estrés laboral que ya de por sí era motivo de preocupación en nuestro país, derivado de la migración de la actividad laboral de millones de trabajadores al hogar sin un buen entrenamiento o una buena política para llevarlo a cabo, y sin un horario laboral fijo, atendiendo peticiones “urgentes” de sus jefes y asumiendo cargas de trabajo inusuales por el temor a perder el empleo.

Esta situación nos obliga, como empleadores, a sensibilizarnos y buscar estrategias para crear un ambiente más cordial que disminuya esta carga para un mejor desempeño, además de las acciones para cumplir con la recién aprobada regulación del teletrabajo, que contempla, entre otras obligaciones, la capacitación y asesoría de los trabajadores en el uso adecuado de las TIC´s, así como el derecho a la desconexión, es decir, garantizar y respetar el horario de la jornada laboral. Para las empresas, cuidar el talento humano es crucial y reducir los factores psicosociales que les generan estrés, no solo porque es una obligación establecida por ley (NOM-035), sino porque velar por su bienestar nos ayudará a salir adelante, retener al mejor talento y al más comprometido y en línea con los objetivos de la empresa, lo cual también, por qué no decirlo, elevará nuestra productividad. Si queremos que nuestros colaboradores permanezcan en la empresa o que un candidato se incline por nuestra oferta debemos demostrarle que realmente vamos a poner en el centro sus necesidades y expectativas para que pueda desarrollar todo su potencial profesional. Tomemos en cuenta que, más allá de ofrecer un buen salario, que es un aspecto fundamental, es clave invertir esfuerzos en reducir las preocupaciones de los trabajadores para construir una cultura laboral sólida, acorde con los nuevos tiempos, y eliminar prácticas generadoras de estrés, lo cual permite evitar un ambiente tóxico, elevar los niveles de productividad, aumentar la capacidad de retención de talento de la empresa y proyectar una buena imagen de la empresas, todos ellos claves en el camino hacia la recuperación. Nota del editor: Nima Pourshasb es CEO y Co-Founder de minu . Cuenta con una extensa experiencia emprendedora creando y creciendo empresas tecnológicas en diferentes países. Creó su primera empresa para consumidores latinoamericanos, FormaFina, con oficinas en seis países de la región. En México colaboró en Banco Sabadell como responsable de la Banca de Personas. Nació en Irán, creció en España y realizó sus estudios de posgrado tanto en Londres como en EU. Síguelo en Twitter y/o en LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

]]> Fuente: Expansión

Por admin

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