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(Expansión) – Imagina que frotas una lámpara, sale un genio y te dice que antes de concederte un deseo, debes resolver una disyuntiva: tienes que decidir si te dedicas a explotar las cosas para las que ya eres bueno o a explorar nuevos mundos, aprender lo desconocido y diversificar. ¿Qué decidirías?, ¿Cuál sería tu respuesta?, ¿Eliges la primera y te vuelves un especialista en una sola cosa o escoges la segunda y te vuelves un buscador de nuevas formas?

No le hagas caso a los genios de la lámpara, sus planteamientos siempre son trampas. Ambos caminos son muy limitados. El primer camino, al que le voy a llamar “Derecho”, es el camino de explotar, te puede generar utilidades, convertirte en alguien muy bueno para su profesión, pero que, a la larga, cuando lo que hace pierda vigencia, estará atrapado en la decadencia. Al segundo camino le llamaré “Izquierdo”, es el de explorar, se trata de experimentar con lo desconocido, está lleno de aprendizajes y aventuras, de probar, pero a la larga, si sólo exploras y no explotas lo que haces bien, terminarás perdido. Lo bueno es que no se trata de renunciar a ninguno de estos caminos. Hay un concepto empresarial que te propongo integrar a tu vida, deportiva, personal y profesional: ¡Sé ambidiestro!, explota y explora. Sólo dale a cada actividad su lugar. Explotar sería : ser disciplinado en lo que haces, constante, tratar de sacar el máximo rendimiento de las cosas que ya has visto que te funcionan. Explorar sería: tomar riesgos, buscar en lugares donde aún no has buscado y experimentar sin miedo a fracasar. Estos son los dos elementos de lo que llamamos innovación ambidiestra, es decir, la estrategia empresarial en la que explotas tu modelo actual, tratas de ser muy productivo y eficiente, pero por otro lado exploras nuevos mercados, nuevos productos, nuevos modelos. Así como hay empresas ambidiestras, podemos convertirnos en personas ambidiestras, sólo se trata de aplicar la misma filosofía, en la que dedicarías una cantidad importante a explotar, entre un 70% y un 90% de tu energía a perfeccionar, practicar y aprovechar lo que ya haces bien; y de un 10% a un 30% a probar cosas nuevas, aprender de materias ajenas a ti, diversificar en lo que haces. De esta forma tienes éxito en el presente sin dejar de sembrar para el futuro, pero ¿cómo hacerlo?

Primero ubica tu balance actual. ¿En estos momentos estás demasiado cargado a la derecha, es decir, a explotar? Si fuera así, coincidirías con estas afirmaciones: En el trabajo: Vivo tratando de ser muy productivo en mi materia, lo demás no me importa. En el deporte: Soy monótono, hago las mismas prácticas, las mismas disciplinas, lo que sé hacer lo hago bien, me enfoco, pero de ahí no me sacan. En mi vida: En general sé lo que me gusta y lo busco constantemente sin darme demasiadas oportunidades de salir de lo mismo. Lo mío es comer en los mismos lugares, con los mismos platillos, voy a los mismos lugares para vacacionar, beso igual; vamos, lo mío es como decía Juanga: en el mismo lugar y con la misma gente. Ahora bien, si estás demasiado cargado a explorar, es decir, a la izquierda, coincidirías con estas afirmaciones: En el trabajo: Pruebo de muchas formas, siempre estoy abierto a nuevos conocimientos, conozco de muchas industrias, mi problema es que no profundizo, no domino las cosas y cuando las domino me aburren y no las exploto lo suficiente. En el deporte: Me encanta probar todo tipo de disciplinas, luego me cambio a otras, pero no he desarrollado mi mejor desempeño en ninguna. Es más, explorar me sirve de excusa para no ser constante. En mi vida: En general me gusta probar y experimentar, pero no hay proyectos a largo plazo. La estabilidad no es lo mío. ¿Qué descubres al hacer este análisis?, porque ahí está el segundo paso, decide: ¿Te falta ser más constante y centrarte en las cosas o para evolucionar lo que necesitas es ser más abierto a probar? No te confundas, la pregunta no es qué se te antoja más, sino qué necesitas para evolucionar. Como corredor de fondo, veo que la falta de constancia y entrenamiento puede perjudicar el rendimiento. Hay personas a las que les hace falta más tomar el camino derecho. Por otro lado, cuando uno es muy clavado y entrena y entrena, debe buscar también el entrenamiento cruzado, es decir, complementar con otras disciplinas, explorar otros deportes, porque paradójicamente, en el maratón como en los negocios, obsesionarte te puede estancar, pero pasártela buscando y no centrarte también, bajo esta perspectiva; el secreto para evolucionar está en ser más ambidiestros. Nos vemos en el próximo kilómetro. Nota del editor: Jorge Cuevas es corredor de fondo en la vida personal y profesional. En 20 años de carrera le han publicado 11 libros, entre ellos “MARATÓN” (corredor o no el enemigo está en tu cabeza). Se dedica a desarrollar ejecutivos y emprendedores con juegos innovadores que él y su equipo desarrollan. Es un corredor amateur-amateur que ha hecho ya 10 Maratones en diferentes lugares del mundo. Síguelo en sus cuentas de Twitter , Facebook e Instagram . Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente al autor. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

]]> Fuente: Expansión

Por admin

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