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(Expansión) – Imagina que una familiar, una persona a la que realmente amas y es importante en tu vida, está enfermo, resulta que no tiene Seguro Social ni seguro de gastos médicos mayores, ni dinero para pagar una operación urgente. Resulta que le quieres ayudar, que hacerlo es muy importante para ti, tú tampoco tienes el dinero suficiente, pero este reto imprevisto de alguna forma te activa la creatividad, encuentras nuevas formas de mover tu dinero o de generar más o de conseguir lo necesario, porque sabes que si no, no hay posibilidades de que tu ser querido sobreviva. Tienes una causa, la causa es la vida de esa persona. Cuando se tiene una causa clara no es necesario que nadie te motive, porque la causa es el motivo, el espíritu, el propósito. Es tan poderosa una causa que puede hacer trabajar juntas a personas con ideologías diferentes, puede hacerte generar ideas, esfuerzos impensables, no se diga salir de la comodidad. Quien tiene un motivo, una causa, no necesita ni despertador.

Evidentemente en el supuesto que te planteo la causa es un llamado que tú no buscaste, es una enfermedad, pero por ejemplo, quien hace un maratón necesita inventarse su causa, pensar y conectarse consigo mismo para crear una narrativa que le haga entrenar todos los días. Yo le puedo dedicar un maratón a mi hija o a mi pareja o a mis padres, y quizá a ellos no les traerá ningún beneficio práctico o concreto. Pero, para mí, tener un motivo y fijarlo en la mente elevará mis niveles de compromiso, concentración y hasta desempeño. Cuando un ejecutivo, un emprendedor, o un colaborador de una empresa no tiene causa, debe contar las horas de trabajo esperando que pasen pronto, pero cuando la tiene, simplemente enfrenta los problemas como retos y fluye. Si te fijas, existen tres tipos de causas: – Los llamados que no dependen en absoluto de ti, que son retos que la misma vida te pone. – Las causas compradas, o sea, que alguien te vendió una idea y la hiciste tuya (aquí a veces son causas genuinas y otras manipulaciones). – Las causas creadas por ti mismo. Las que tú piensas y decides adoptar. Inventarte tus causas, hacer tu propia narrativa, es una de las mejores prácticas para una carrera de atletismo o una profesional. Por eso te comparto tres tips esperando que el hábito de crear tus propias causas te dé fuerza en más de un maratón, ya sea de vida, pareja o negocios: 1. Centrarte en tus cualidades , en tus fortalezas y en lo que te gusta y te apasiona. Si en algo eres bueno seguro habrá un reto, una aventura apasionándote en ese campo. Tan solo en términos de gasto de recursos, intentar que tu causa esté en función de revertir tus debilidades es un gasto demasiado alto. Enfócate en lo que te gusta y eres bueno, porque eso baja los niveles de desgaste y aumenta los de efectividad.

2. Asegúrate de que tu causa beneficie a alguien ; a algún grupo de personas con las que sientas afinidad, si no hay nadie que lo necesite no será sostenible. Puedes buscar a quienes te gustaría beneficiar en el mercado, entendiendo clientes, industrias y demandas. Pero también en tu pasado, piensa en qué situaciones has necesitado ayuda, porque seguro hoy hay personas que lo necesiten y ahí puede estar el secreto. Alguien que le tenía pánico a hablar en público resulta que encuentra su causa en ayudar a otros que hoy tienen pánico, igual que quien era un despilfarrador y lo superó ayudando a personas en su salud financiera o quien padeció una grave enfermedad está ahora facilitándole las cosas a las personas que la padecen. Hace unas semanas conocí a una emprendedora con una granja de pollo orgánico. Ella me contó que padeció cáncer y que le había costado mucho trabajo encontrar pollo orgánico para hacerse caldos mientras vivía las quimioterapias; hoy su causa es hacer que las personas encontremos este alimento para cualquier tipo de desintoxicación que estemos viviendo, ¿te fijas?, en tu propia historia puede estar la causa más genuina. 3. Sea la causa de tu trabajo , tu negocio, tu vida o tu maratón, escríbela, rebótala con algunos amigos o colegas, corrígela, tírala a la basura, vuelve a escribirla, porque así, construyendo y destruyendo, conversando y revisando, dando vueltas y rebotando, de pronto tienes una declaración que te conecta y te hace sentido. Espero que con nuevas causas, sentidas y que nos conecten, nos encontremos en el próximo kilómetro. Nota del editor: Jorge Cuevas es corredor de fondo en la vida personal y profesional. En 20 años de carrera le han publicado 11 libros, entre ellos “MARATÓN” (corredor o no el enemigo está en tu cabeza). Se dedica a desarrollar ejecutivos y emprendedores con juegos innovadores que él y su equipo desarrollan. Es un corredor amateur-amateur que ha hecho ya 10 Maratones en diferentes lugares del mundo. Síguelo en sus cuentas de Twitter , Facebook e Instagram . Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente al autor. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

]]> Fuente: Expansión

Por admin

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