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(Expansión) – Acercándonos al cierre de año y cumpliendo casi 10 meses en confinamiento por una crisis sanitaria que sin duda nos tomó por sorpresa, hemos visto la luz de una nueva era, algunos quizás le llamarán la era de la transformación digital, del internet, la era COVID, …. Yo la llamaría la era de la colaboración. Vivimos en una sociedad hiper conectada que se caracteriza por ser totalmente digital, global y sin barreras, lo cual, por un lado nos ha permitido contar con cualquier clase de información de manera ágil y sencilla, pero que también ha complicado su manejo por el enorme volumen de datos, haciéndonos víctimas de la sobreexposición e imposibilitando que una sola persona encuentre respuestas a las complejidades y enigmas que una sociedad como ésta presenta.

Este escenario nos lleva necesariamente a recurrir a la inteligencia colectiva y a la suma del conocimiento de varias personas para encontrar nuevos enfoques y formas distintas de hacer las cosas. Si bien es cierto que la innovación y la tecnología es en lo primero que pensamos como herramienta para hacer frente al cambio de paradigma en el que hoy nos encontramos, no solo a nivel empresarial sino también personal, la realidad es que son las personas quienes alimentan este concepto, aportando nuevas ideas y soluciones a los conflictos actuales; pero no cualquier tipo de personas, si no aquellas en estado “engaged”, comprometidas, implicadas, conectadas, es decir personas colaborativas, en ellas está el secreto para llevar a una compañía al éxito. Por lo tanto, el verdadero capital y el activo más importante de las empresas es su gente, pero cuidado, no podemos solo decirlo, también hay que demostrarlo con hechos, pues lamentablemente no siempre se actúa de manera consistente. Para lograrlo debemos permitir que las ideas de las personas “engaged” florezcan desarrollándose bajo una visión clara de hacia dónde van, echando mano de herramientas que ayuden a que esa colaboración fructifique y se pueda materializar. Para ello será necesario ajustar los modelos de gestión, superando las jerarquías fundamentadas en el “ordeno y mando”, la estandarización de las personas o en el control, pues si bien estos organigramas funcionaban en entornos no cambiantes, las circunstancias en las que hoy vivimos demandan que las organizaciones se comporten como una red horizontal, favoreciendo con ello la colaboración entre los distintos elementos que conviven no solo al interior de la compañía sino también desde el ángulo de clientes y proveedores, para así incorporar visiones valiosas al negocio y mostrar con ello una imagen al interior y al exterior permeable, flexible y dispuesta a hacer de la colaboración su mejor herramienta. Otro punto importante a considerar para generar verdadera colaboración es la implementación de una cultura basada en la confianza y transparencia, pues para que se produzcan procesos cooperativos entre los distintos equipos, será necesario tener la confianza de que existe el interés por escucharnos y se nos permitirá actuar, pues es común que exista un gap muy importante entre quien toma las decisiones y quien tiene las ideas.

La prioridad debe centrarse en crear organizaciones que conecten ambas cosas siendo nuevamente la colaboración la piedra angular dentro de un entorno en el que no se promueva el mérito individual ni se compita, sino que se contribuya equitativamente. Si como compañía queremos que nuevos talentos participen activamente con nosotros, tendremos que crear los contextos necesarios para que de manera natural surja la colaboración, hablando desde los espacios físicos, los modelos de comunicación de la empresa, hasta la estructura y la diversidad en cada equipo, para así lograr convertir este momento cambiante en la oportunidad perfecta para afianzar la complicidad de los integrantes y por consiguiente el crecimiento de la empresa en su totalidad. Así, vemos cómo la colaboración es el ingrediente esencial para la innovación y la única herramienta para sobrevivir en este entorno de transformación y disrupción que tenemos el privilegio de estar viviendo. Nota del editor: Enrique Kassian, Director Ejecutivo de Recursos Humanos de MAPFRE México. Síguelo en LinkedIn. Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

]]> Fuente: Expansión

Por admin

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