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(Expansión) – Aún antes de ganar las elecciones que lo llevaron a Palacio Nacional, el presidente López Obrador estaba consciente del reto que tenía enfrente en cuanto a rescatar a Pemex y el estado que guardaban los activos de la petrolera, entre los que sobresalen por su deterioro los complejos petroquímicos. Sexenio tras sexenio, desde al menos la segunda mitad de la década de los 90s, la desatención hacia esta industria ha sido paulatino pero constante, al punto de que hoy – décadas después y casi a la mitad de la presente administración – da tristeza ir a Cangrejera, ir a las plantas petroquímicas que quedaron en el más completo abandono .

Éstas son palabras que López Obrador pronunció en la conferencia matutina del pasado 26 de mayo , y añadió: A ver, ¿nos metemos a rescatar la petroquímica? No vamos a lograrlo, vamos a dejar las bases, pero no vamos a poder, porque se esmeraron en destruir la industria petroquímica. No es la primera vez que AMLO dice algo similar al respecto. El 6 de junio del 2020 desde el complejo petroquímico de la Cangrejera en Coatzacoalcos, Veracruz, también advirtió: “[vamos a] hacer lo que podamos para iniciar el restablecimiento de una política petroquímica nacional. Dejar las bases, los cimientos, para que otros gobiernos continúen y se restablezca la grandeza, el esplendor de la industria petroquímica nacional.” Cuando uno visita los complejos y revisa los números de producción, no es difícil coincidir con AMLO cuando señala las condiciones en las que se encuentran. Empero, muchos se han de preguntar qué significa realmente cuando AMLO dice “vamos a dejar las bases” dado que dicha postura parece ser un tanto distinta a lo que ha declarado AMLO anteriormente, incluso también la secretaria de Energía, Rocío Nahle. En el 2019, en Camargo, Chihuahua, al pie de una planta de amoniaco y junto a trabajadores de Pemex, López Obrador decía “sacaremos de la ruina a las plantas petroquímicas para producir fertilizantes y aumentar la producción en el campo». Por su parte, Rocío Nahle también se ha pronunciado sobre la necesidad de poner atención a la industria petroquímica. En julio del 2019, la titular de la Secretaría de Energía tuiteó que, al reunirse con el Consejo Coordinador Empresarial, “también se consideró la opción para que Pemex firme convenios de colaboración con empresas de la industria de transformación para rehabilitar algunas instalaciones en petroquímica y se reintegren importantes cadenas derivadas del etileno y metano.” Poco más de un año más tarde, al inaugurar el 52 Foro de la Industria Química de la ANIQ en Octubre del 2020, la prensa reportaba la participación de Nahle con titulares – “Sener va por rescate de la industria química” o “Trazan plan de acción para rescate de petroquímica” – reflejando el interés del gobierno por atender el rezago de la petroquímica estatal.

El punto es que, más allá de la retórica, lo que parece tener más influencia en este cambio en la postura oficial son los recursos limitados del estado mexicano, para el cual la prioridad reside en la refinación. Así que lo dicho por AMLO recientemente implica una claudicación ante un problema que se ha reconocido como importante, y que sugiere que en lo que resta del sexenio simplemente se contendrá el declive de la petroquímica estatal sin promover avance significativo alguno. De ser este el caso, las implicaciones son varias, desde la posibilidad de que las importaciones aumenten, haciendo al país aún más dependiente, hasta acotar el desarrollo de actividades productivas que requieren de insumos petroquímicos. Sin embargo, no hay que olvidar que los argumentos de AMLO se refieren principalmente a Pemex. Lo que nos hace preguntarnos si eso deja espacio para que el sector privado sea el que invierta. El mercado mexicano es atractivo, interés hay. Sería desafortunado que en la segunda mitad del sexenio no se contemple la aportación que pueda hacer el capital privado al desarrollo de la petroquímica en México. Nota del editor: Adrián Duhalt es investigador posdoctoral en temas de energía en el Instituto Baker de la Universidad de Rice. Síguelo en Twitter como @AdrianDuhalt y en LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

]]> Fuente: Expansión

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