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(Expansión) – La pandemia ocasionada por el COVID-19 transformó al mundo en todos los sentidos. Es cierto que representó uno de los retos más grandes de las últimas décadas, pero también nos empujó a tomar oportunidades importantes que habíamos postergado. Uno de los principales impactados fue el empleo. Sin embargo, a pesar de que mucha gente perdió su trabajo, la mayoría de las organizaciones tiene vacantes disponibles actualmente. Incluso el 14% de las empresas en México planea incrementar su plantilla laboral durante los próximos meses (julio, agosto y septiembre).

Adicionalmente, de acuerdo con la Encuesta de Escasez de Talento de ManpowerGroup , el 69% de las compañías a nivel global y el 74% en México está enfrentando dificultades para encontrar al Talento que requiere. Es el porcentaje más alto en los últimos 15 años. Ante esta situación, las personas tenemos la obligación de actualizarnos y reinventarnos. Debemos adaptar nuestro Talento a las necesidades del futuro y trazar el camino que queremos seguir. Muchas habilidades son transferibles, lo cual nos permite migrar de industrias en declive a aquéllas que están creciendo. Hoy las habilidades humanas no robotizables son las más demandadas. Se necesitan personas responsables, confiables y que trabajen en equipo con disciplina e iniciativa, evitando la pasividad. También se busca que sean resilientes, adaptables, tengan tolerancia al estrés y puedan liderar con influencia social. Por otro lado, para enfrentar esta escasez de Talento, las empresas se vieron obligadas a voltear a ver a grupos de personas que han tenido un acceso limitado a oportunidades de empleo sustentable y con propósito. Al integrarlos al equipo de trabajo se generan ambientes colaborativos, más diversos e inclusivos, y se fomenta la innovación. Al mismo tiempo, las organizaciones tuvieron que modificar sus modelos para atraer al Talento que requieren, ofreciendo beneficios que se ajusten a sus diferentes estilos de vida. De acuerdo con otro estudio de ManpowerGroup , 8 de cada 10 empleados quieren un mejor balance entre su vida personal y profesional, por ello el 32% de los empleadores ahora ofrece horarios de entrada y salida flexibles, mientras que el 27% permite una mezcla de trabajo remoto y presencial. Esto último fue posible gracias al distanciamiento social al que nos obligó la pandemia, ya que muchas organizaciones establecieron el home office para seguir laborando. Además, a las pocas semanas, el home office dejó de ser suficiente y evolucionamos hacia el Smart Working, donde se toman también consideraciones sobre la ciberseguridad, el manejo adecuado de la información fuera de la oficina, la ergonomía de los espacios, la conectividad y el aprovechamiento de las herramientas tecnológicas a nuestra disposición, entre otros.

Asimismo, los planes de digitalización y automatización se aceleraron de la noche a la mañana. El uso de la tecnología aumentó, eliminando procesos obsoletos, simplificando tareas y permitiendo que los humanos se enfoquen en actividades que no pueden ser reemplazadas por un robot. Como consecuencia, hoy somos más eficientes y podemos estar más conectados que nunca. Aprovechar estas oportunidades para rediseñar un mundo más inclusivo, productivo y en armonía ¡es posible! Nota del editor: Mónica Flores Barragán es presidente de ManpowerGroup para Latinoamérica. Síguela en Twitter y/o en LinkedIn. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente a la autora. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

]]> Fuente: Expansión

Por admin

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