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(Expansión) – ‘Innovación’ es una de las palabras más manidas del argot empresarial y, según diversos estudios, el santo grial del crecimiento empresarial. Pero cuando hablamos de innovación en las empresas deberíamos diferenciar, al menos, entre innovación incremental e innovación disruptiva . La incremental se refiere a cambios en productos ya existentes, y en este tipo de innovación las empresas suelen tener éxito. Sin embargo, cuando se trata de innovación disruptiva –es decir, tecnologías, productos o modelos de negocios novedosos que cambian las reglas del juego (por ejemplo, Spotify, Uber y las plataformas digitales)— las empresas suelen fracasar. Este tipo de innovación a largo plazo suele traer consigo grandes beneficios y asegura la supervivencia de las empresas, pero requiere inversión e investigación durante años.

El 87% de las grandes empresas tiene algún laboratorio o espacios dedicados a la innovación disruptiva, pero solo el 17% ha originado algo disruptivo. Otro estudio, de McKinsey, encontró que el 92% de las empresas que había intentado diseñar tecnologías digitales disruptivas, había fracasado. A la luz de estos datos, y entendiendo que las empresas deben gestionar un portafolio de innovaciones incrementales y disruptivas, la pregunta es: ¿por qué las empresas no logran innovar de forma disruptiva? En mi trabajo en programas de educación ejecutiva formulo esta pregunta a cientos de gerentes y directivos. Las respuestas suelen aducir desconocimiento, falta de tiempo, de una estrategia empresarial al respecto o de recursos. Aunque son respuestas válidas, temo que muchos gerentes no pueden articular claramente el problema porque no han vivido un proceso de innovación disruptiva. Para aclarar la cuestión, analicé diversos estudios publicados sobre los motivos del fracaso de la innovación disruptiva. Algunas causas coinciden con aspectos que yo mismo he observado en empresas de México: – Éxitos pasados: Las empresas suelen enfocarse en los productos que más éxito les han dado y crean sistemas alrededor de ellos para sacar el mayor provecho, evitando ver nuevas oportunidades y limitando la capacidad de tomar riesgos y experimentar. Cuanto más crecen las empresas, más incapaces son de abordar mercados pequeños por considerarlos poco redituables. Kodak vivió de sus glorias pasadas durante años hasta que pequeños jugadores con ideas revolucionarias (fotografía digital) lograron mejores resultados. – Inercia organizacional: Una empresa es un mecanismo que no está diseñado para explorar conocimiento o ideas, o sea, para innovar. Más bien, es un sistema para repetir procesos que de forma eficiente saquen provecho de productos ya creados. La inercia organizacional crea hábitos y la innovación, al ser un proceso que rompe con hábitos, se ve como una amenaza. Los procesos, departamentos o incentivos para ser eficientes limitan la capacidad de una empresa para experimentar o crear capacidades para generar innovaciones disruptivas.

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Incapacidad para desaprender: Para innovar de forma disruptiva es necesario deshacerse de modelos de pensamiento establecidos o antiguas creencias, y sustituirlos por nuevos. Desaprender permite retar lo establecido y crear cosas antes impensables. Por ello, muchas de las innovaciones disruptivas provienen de empresas que no son de la industria (por ejemplo, Apple en la industria musical), pero son capaces de dar otro sentido y mirada a lo que se creía imposible. – Falta de competencias distintivas: Ciertas competencias core , necesarias y adecuadas en el pasado, limitan la innovación disruptiva o evitan que se desarrollen nuevas competencias como alianzas externas, intraemprendimiento, experimentación, prospectiva, financiamiento corporativo a las nuevas ideas, gestión de portafolios, estrategia, etc. – Expectativas financieras erróneas: La presión para generar retorno de la inversión perjudica a las innovaciones disruptivas. Al establecer métricas financieras agresivas, las empresas suelen dejar de lado mercados emergentes o tecnologías novedosas que aún no demuestran su potencial económico. Sin embargo, allí es donde surge lo disruptivo. Si Ford nunca creó Uber o Marriot un Airbnb es porque nunca vieron potencial en esos mercados y se basaron en métricas financieras como el ROI. • Erróneos estudios de mercado: Los estudios de mercado sirven para desarrollar innovaciones incrementales, pero no para lo disruptivo. Por ejemplo, los análisis de mercado para el microondas o los teléfonos celulares fueron negativos en su momento; esto es porque es complicado analizar mercados inexistentes o muy emergentes. Muchas empresas enfocan estos estudios en entender a los usuarios. En cambio, las empresas disruptivas optan por imaginar el futuro o hacer prospectiva, y empezar a crearlo desde el presente. Al inicio, estas innovaciones suelen ser poco óptimas o eficientes, pero con el paso de los años se robustecen. Esto pasó con las computadoras portátiles o internet, por ejemplo. La innovación disruptiva no es sencilla, pero empezar por reconocer los factores que la limitan es un paso importante para las empresas que deseen crecer a largo plazo. Nota del editor: Cristian Granados es profesor de EGADE Business School. Síguelo en LinkedIn. Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

]]> Fuente: Expansión

Por admin

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