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(Expansión) — El pasado 6 de junio México vivió uno de los procesos electorales más importantes de la historia. En total se renovaron la Cámara de Diputados, 15 gubernaturas, 30 congresos estatales y 1,926 ayuntamientos. Las expectativas estaban tan divididas como la opinión pública, pero finalmente los resultados arrojaron que, si bien Morena logró triunfos importantes a nivel de gubernaturas, el partido político del presidente Andrés Manuel López Obrador también perdió fuerza en un bastión clave para la aprobación de sus proyectos y reformas en el futuro: perdió influencia en la Cámara de Diputados y en buena parte de la Ciudad de México que representa un PIB muy superior al de los estados ganados por Morena.

#EnFotos | La jornada electoral en 10 conceptos
Orgullo.
Definición.
Esfuerzo.
Colaboración.
Autoridad.
Representación.
Cuidado.
Respeto.
Institucionalidad.
Decisión.

¿Qué puede venir a partir de ahora?

El efecto de dicho resultado fue prácticamente inmediato y representó un probable respiro para el sector inmobiliario en términos de viabilidad para el país. De haber sucedido lo contrario, México hubiera entrado en una espiral descendente todavía más delicada a la experimentada hasta ahora en este rubro tan importante. Los inversionistas casi al instante mostraron interés en la posibilidad de continuar con proyectos de inversión tanto de nuevos desarrollos, como de compra de activos inmobiliarios de vivienda, entre otros. ¿Cómo se puede percibir eso a unos cuantos días de las elecciones? A través del interés y las preguntas constantes de los inversionistas sobre nuevos y diferentes proyectos, las cuales se habían esfumado en el pasado reciente, así como en la reactivación de la decisión de compra de inmuebles por parte de las clases medias —tan afectadas por López Obrador— y personas de mayores ingresos que habían postergado su decisión de compra hasta pasadas las elecciones y que, dado el actual panorama, han decidido invertir en ladrillos. Tanto en el sector inmobiliario, como en otras áreas de inversión, se respira cierto positivismo, un sentimiento de entusiasmo conservador de que el país va a tener viabilidad y de que no vamos a caer en políticas públicas populistas desmedidas. No obstante, lo que sigue siendo preocupante son los pocos proyectos que están en marcha dentro del sector inmobiliario. Desafortunadamente, esto tardará años en reactivarse, pues además de tiempo se requiere certidumbre legal y política, así como políticas públicas responsables para confirmar que las fuerzas políticas están equilibradas y que veremos un desarrollo del país ordenado donde se mantengan las finanzas públicas en forma adecuada y no presenciemos la militarización del país, la desaparición o el menosprecio de instituciones claves como el Instituto Nacional Electoral (INE). Que Morena no predomine en la Cámara de Diputados hace que los inversionistas estén dispuestos a reactivar proyectos de inversión de decenas de millones de dólares, aunque hay muchos otros que, a pesar de ver mayor claridad, invertirán en proyectos de cientos de millones de dólares hasta que haya terminado el sexenio. Esto último está sucediendo con inversionistas en distintos sectores, en tanto que en el sector vivienda se detecta mayor margen de acción desde ahora.

Hay 600 proyectos de construcción de vivienda programados para este 2021, quizá veamos algunos más arrancar, sobre todo en el caso de aquellos que se habían detenido o tenían todo listo para iniciar, pero las políticas públicas sin sustento técnico y la incertidumbre política las habían postergado. Las autoridades federales y locales deben reconocer que no tener políticas públicas que fomenten la inversión en el sector inmobiliario o que no apoyen la certidumbre jurídica ocasionará la pérdida de grandes oportunidades, así como pérdida de empleos en una industria que representa más del 15% del PIB. Todo lo anterior evitará que la economía se recupere como todos quisiéramos que lo hiciera. Los nuevos gobiernos deben acercarse de forma inmediata a los desarrolladores inmobiliarios de todos los rubros para saber qué apoyos necesitan para materializar las inversiones que están detenidas. Desde ahora sabemos que es fundamental el combate a la corrupción en todos los procesos de expedición de licencias, permisos y luego en la supervisión de las obras, etapa donde los abusos son notorios con impactos negativos brutales. También hablamos de estímulos que faciliten el proceso de construcción y no necesariamente de naturaleza fiscal, me refiero a estímulos de certidumbre jurídica: que los desarrolladores no van a ser extorsionados en el proceso, que la construcción va a fluir en forma adecuada, que van a tener los recursos necesarios para poder construir y ocupar las viviendas o comercios que desarrollen. Todos estos apoyos se necesitan desde ya; se requerían desde antes y ahora más que nunca hacia el futuro. Nota del editor: Fernando Soto-Hay es fundador y director general de Tu Hipoteca Fácil y cofundador de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad. Síguelo en Twitter o contáctalo al correo fernando@tuhipotecafacil.com . Las opiniones expresadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

]]> Fuente: Expansión

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