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(Expansión) – “Los que abandonan la tradición de la verdad no escapan hacia algo llamado libertad. Solo escapan hacia otra cosa que llamamos moda”: G.K. Chesterton. Este artículo lo dedico al Dr. Felipe Ochoa Rosso, quien falleció recientemente. Hombre de valores, amigo, generoso, de una inteligencia muy especial, siempre positivo, empresario, preocupado por México, pero sobre todo esposo, padre y abuelo; uno en un millón, un caballero en todos los sentidos de la palabra.

Gracias, Felipe, por tanto que aprendí de ti, por tu tiempo y consejos, por creer en mí hasta el final; siempre vivirás en mis recuerdos y agradecimiento. Yo estoy convencido de que cada uno labramos nuestro futuro, que se cimenta en un continuo del día de hoy y miles de ayeres. En nuestra vida tendremos éxitos y fracasos, de ambos vamos a aprender, pero más del fracaso; los momentos difíciles, en los que nos equivocamos, en los que desviamos el camino, nos ayudan si lo razonamos y aprendemos de ellos, a ser mejores cada día. No es algo automático, como si nuestra vida se manejara sola. Tenemos que aprender a ser críticos de nosotros, evaluar las épocas buenas y malas, con objetividad, pero con una actitud propositiva. No se trata de flagelarnos, más bien, de crecer como persona. Debemos aprender a controlar nuestra cabeza, a que funcione con ciertos parámetros que nos permitan ser conscientes que nosotros elegimos lo que pensamos, a que le dedicamos tiempo en nuestra mente. Es muy fácil pensar algo y asumir que es correcto, si no controlamos nuestra mente, acabará de generar ideas basadas en nuestro entorno, en lo que vemos y leemos en redes sociales, en quienes quieren manejarnos para sus fines, etcétera. Algunas directrices que considero buenas a fin de aprender a controlar nuestros pensamientos son: – Ser positivos. – Basar nuestra forma de pensar con base en valores universales, valores humanos. – Generosidad con los demás. – No permitir pensamientos que se enfocan en chismes, que hablan mal de alguien, que juzgan a otros; al contrario, si partimos de la base de que todos tenemos defectos, errores, caídas, etc., debemos darnos cuenta de que no somos nadie para juzgar a los demás, menos para crearles mala reputación. – Saber a qué le dedicamos tiempo y cuánto a la esposa(o), a cada uno de nuestros hijos, al trabajo, a la familia en general, a los amigos, a la recreación, a prepararnos día a día en lo que hacemos, actualizarnos. – Compartir tiempo con quienes podemos interactuar inteligentemente, de quienes aprendemos y a quienes podemos dejar algunas buenas ideas. – Ser empáticos. – Dedicarnos a lo que nos apasiona. – Estar presentes en el momento, si estamos comiendo con alguien, dedicarle toda nuestra atención y no estar viendo el celular o hablando con terceros. – Ser conscientes que el bien más valioso es el tiempo de cada uno, ese no se repone y no sabemos cuánto tenemos. – Buscar en cada día la verdad sobre lo que estemos haciendo. – Ejercer la resiliencia, por ejemplo, al empezar una empresa, un emprendimiento; será un camino muy difícil, lento, que puede ser muy desalentador a veces, donde tocamos 100 puertas y se nos abren cinco, pero si logramos ser perseverantes, optimistas y trabajar duro el tiempo que sea necesario, las probabilidades de lograr nuestras metas son más altas cada día. – Trabajar por un mejor futuro para nuestra familia y para México. A los jóvenes les recomiendo mucho darse cuenta de que su futuro está en ellos y no en lo que la vida del día a día los lleve; ustedes labran su vida cada día. Vivan el día a día. Y hay algo fundamental, siempre buscar la verdad en las cosas, con objetividad y siendo conscientes que no es fácil. Pero vivir y operar sobre la verdad nos ayudará a ser más fuertes como persona, en nuestro camino. Pongo un ejemplo muy sencillo, hay que encontrar la verdad en los reportes de una empresa, si los que tenemos no la reflejan, nuestras decisiones van a ser erróneas. Y es lo mismo en la vida, no podemos negar que hay en 24 horas día y noche, que Estados Unidos está al norte de México, que la violencia de género se basa en cobardía, etcétera. Y sí, en muchísimas cosas encontraremos diferentes verdades, sobre todo en temas complicados que involucran a varias personas; parte de lo que uno dice es cierto y parte no, ahí la importancia de buscar la verdad a fondo, entendiendo el lado de cada uno, por difícil que sea y poder llegar a una verdad objetiva.

Somos los arquitectos y constructores de nuestra vida, e influimos en muchas más, seamos conscientes de eso, dediquen su cabeza a lograr la mejor versión de su vida. Sí se puede y por eso debemos lograrlo. En el próximo artículo hablaré sobre la verdad y el relativismo. Nota del editor: Mauricio Hubard es Fundador y Presidente de Juntos Financiera , estudió Relaciones Industriales en la Universidad Anáhuac del Sur, graduado de la escuela de Negocios de Harvard (Harvard Business School) en la maestría ejecutiva “Owners, President Management Program, OPM “ en la generación 34, es miembro activo del Harvard Alumni Association, ha tomado diversos cursos en esta escuela relacionados con Microfinanzas, Gobierno Corporativo, entre otros; Desarrollo de Instituciones Financieras en el JFK School of Goverment de Harvard, también de Responsabilidad Social de las Empresas por la Universidad de Stanford y el ESADE de Barcelona. Escríbele a hubardm@gmail.com. Síguelo en su cuenta de Twitter . Las opiniones expresadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

]]> Fuente: Expansión

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