<![CDATA[

(Expansión) – Cuando se habla de un movimiento, se piensa en un grupo de personas que busca el cambio social. Precisamente, un movimiento, un cambio, es urgente para transitar hacia un futuro incluyente, próspero, sostenible, responsable, con igualdad de género, marcado por una trasformación digital profunda y con una sociedad totalmente conectada. La digitalización no es un lujo, sino parte de la cotidianidad que debe estar al alcance de todas y todos. La inclusión digital es consumar el derecho al acceso a internet, pero también habilitar otros derechos como la salud o la educación. Es ejercer estos derechos en el ciberespacio.

La trasformación digital es el proceso reformador que se pone en marcha con la integración de las tecnologías a todas las áreas de nuestras vidas: comunicarnos, trabajar, estudiar, informarnos, producir bienes y servicios o expresarnos. Nos permite aprovechar todas las bondades de la adopción tecnológica para mejorar nuestras vidas. A nivel global, el 62% de la población estudiantil participa en grupos de estudios por aplicaciones como el whatsapp ( https://bit.ly/3U5f2Ei ). En México, 35.2% de los estudiantes inscritos en el ciclo escolar 2021 careció de internet fijo en su vivienda, principalmente por sus limitados recursos económicos, por falta de infraestructura en su localidad e incluso por desinterés o desconocimiento de su uso o utilidad ( https://bit.ly/3TSU5w6 ). En materia de salud, hoy en México, la tecnología permite a una parte de la población acceder a información básica sobre cuidados, buenos hábitos o seguimiento médico a través de aplicaciones, pero adoptar plenamente la telemedicina puede llevar la cobertura básica de salud a cada rincón del país, incluyendo la realización de intervenciones de alta especialidad a través de la cirugía a distancia. Estos ejemplos nos permiten dimensionar la importancia de la digitalización en México, donde todavía existen importantes brechas digitales y donde no observamos procesos de transformación digital más que en contados casos. De acuerdo con datos del Inegi, el uso de internet se sigue concentrando en áreas urbanas, 78.3%, frente a las zonas rurales con el 50.4% ( https://bit.ly/3zgt0uZ ). Esta brecha indica que las mismas condiciones que mantienen las desigualdades económicas y sociales dificulta a las personas su acceso a internet, de forma que necesitamos estrategias deliberadas para romper el círculo de la pobreza, lo que es posible a través de la digitalización. Frente a este contexto, es urgente que cada uno, desde nuestra trinchera, empujemos por una profunda transformación digital en todo el país. Tenemos que lograr que la sociedad en general comprenda la relevancia extraordinaria que tienen las tecnologías de la información y la comunicación, para superar los retos que enfrentamos.

Gobierno, empresas, academia, organizaciones civiles, ciudadanía, debemos unir esfuerzos para empujar una agenda única y trascendente de transformación digital para nuestro país, que impacte positivamente en nuestras actividades económicas y sociales. Una agenda de largo plazo que, en su centro, logre una nueva senda de desarrollo que mejore la vida de todas las mexicanas y mexicanos, sin dejar a nadie atrás. Nota del editor: Elena Estavillo es Doctora en economía especializada en competencia, regulación, ecosistema digital y género. Dirige el Centro-i para la Sociedad del Futuro. Excomisionada del Instituto Federal de Telecomunicaciones. Consejera en la Escuela de Ciencias Sociales y Gobierno del Tecnológico de Monterrey. Síguelo en LinkedIn. Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente a la autora. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

]]> Fuente: Expansión

Por admin

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.