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(Expansión) – El inicio de la pandemia de la COVID-19 trajo como novedad para gran parte de la fuerza laboral la modalidad del “trabajo remoto”, que algunas empresas ya venían practicándolo a modo de prueba. La emergencia sanitaria hizo visible en muchos sectores laborales las ventajas de esta forma de trabajo, que desde años antes formaba parte de organizaciones empresariales como las de tecnología. Según muchos expertos esta forma de trabajo ha significado el mayor cambio en el comportamiento laboral que ha experimentado la humanidad, ya que transformó las historias de vida, la forma de pensar y accionar en el mundo laboral y se convirtió en una modalidad laboral accesible, inclusiva, diversa y sostenible.

De acuerdo con la Organización Internacional de Trabajo, el también llamado “teletrabajo” ofrece posibilidades a las personas con discapacidad que tienen dificultades para desplazarse al lugar de trabajo. Incluso, algunos empleadores contratan personal a distancia sin haberlo visto, reduciendo así una la eventual discriminación por motivos raciales, religiosos u otros. Actualmente existe una alta tasa de trabajadores remotos, la cual crece sustancialmente con la modalidad híbrida o 100% remoto. Sin embargo, esta modalidad laboral también enfrenta dificultades como la falta de comunicación asertiva y la carencia de confianza, esta última probablemente la más difícil para establecer relaciones efectivas basadas en la comprensión, respeto y empatía colectiva. Hablamos de empatía colectiva cuando los miembros del grupo comparten sentimientos, poniéndose psicológicamente en el lugar del otro. Vale anotar que, si no existe comunicación de calidad entre los colaboradores remotos, empleadores y proveedores, surgirán conflictos en las relaciones y en el desempeño laboral. En una comunicación de calidad lo implícito tiene que se ser explicito. El trabajo remoto, sea como freelancer, empresa prestadora de servicios o en la modalidad de teletrabajo, tiene como común denominador que el vínculo comunicacional, el método, los protocolos y los procesos deben estar claros para todas las partes, ya que de ello depende el cumplimiento de los objetivos. Administrar y ser parte de un “equipo virtual” (y ser parte de uno) tiene sus propias peculiaridades y requiere mucha confianza de parte de todos los implicados. Trabajar con equipos remotos requiere crear un rol de liderazgo virtual 100% efectivo, donde se logre una comunicación efectiva de verdad, con transparencia, concordancia y en sintonía para lograr un trabajo flexible y ágil. No debemos entenderlo como ausencias y un mundo sin respuestas y lleno de silencios, o como parte de privilegios o romanticismo, ya que solo se trata de laborar en escenarios distintos al de una oficina tradicional.

Con el teletrabajo la distancia no es más un obstáculo

Cuando un profesional enfrenta el desafío de trabajar virtualmente adquiere la responsabilidad de conducir una misión, que será exitosa si existe disciplina, concentración y una metodología que garantice productividad, seguridad psicológica, bienestar y la confianza entre las partes. Debe quedar claro que los horarios de trabajo y el comportamiento laboral en la modalidad de teletrabajo no serán distintos a los del trabajo en una oficina física. Lo único que ha cambiado es la manera de entregar el trabajo y estas formas nos permiten establecer rutinas organizadas para cumplir con nuestras obligaciones. Luego de haberse visibilizado el trabajo remoto como una gran oportunidad de ser un nómada digital, se abren nuevos caminos para los profesionales deseosos de vivir la experiencia. Sin embargo, lo real es que el trabajo virtual no significa laborar trabajar frente a una piscina, al mar caribeño o, disfrutar la costa azul y vivir en modo vacaciones todo el año. El teletrabajo también puede representar la oportunidad de que administremos nuestros tiempos de una manera más productiva, de trazar un plan de vida laboral o emprendedora consciente, responsable, sostenible y abierta al mundo, lo cual nos permitirá mayores aprendizajes, comprensión del entorno, respeto a la humanidad y mayor apertura e intercambio comercial y cultural. Con el trabajo remoto hemos evolucionado a tener mayores y mejores habilidades para cumplir nuestro trabajo sin importar la distancia y tener reconocimiento económico proporcional, además la posibilidad de crear empresas unipersonales que generen muchos colaboradores remotos que se unan sin tener como obstáculo la distancia.

Una oportunidad por explotar sin importar las fronteras

Cabe anotar que el trabajo remoto es más ventajoso para algunas profesiones o servicios como la tecnología, marketing, creadores de contenidos y múltiples actores de las industrias creativas, entre otras. Hoy existen muchas facilidades a través de plataformas tecnológicas que simplifican temas de contratación de personal, administración, forma y métodos de pago, lo que simplifica tiempos, procesos y el acceso a contratar trabajadores y proveedores de servicios profesionales remotos, que puede permitir la expansión de las empresas de todo tamaño en tiempos donde la transformación digital y la digitalización son parte de los cambios que vivimos. En este contexto es oportuno normalizar en todas sus formas la posibilidad de que más profesionales vean como una oportunidad por explorar y explotar, la forma de entregar el trabajo sin importar las fronteras, el idioma, o el género. Nota del editor: Jeannina Valenzuela es comunicadora, productora y emprendedora. Síguela en LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente a la autora. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

]]> Fuente: Expansión

Por admin

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